Alejandro Caínzos, un alma hecha de libros

Como contrapunto a la situación delicada que atraviesan las bibliotecas, algunas siguen siendo el eje de desarrollo cultural y el motor de inquietudes intelectuales en poblaciones pequeñas, gracias al interés desinteresado y a la entrega plena de algún amante apasionado de los libros. Es el caso de Alejandro Caínzos y la biblioteca de Pontedeume (A Coruña).

Alejandro Caínzos
Alejandro Caínzos, bibliotecario de Pontedume.

Una biblioteca también puede ser el estandarte de un pueblo, un rasgo significativo de sus señas de identidad. La de Pontedeume (8.500 habitantes) está viva, gente de todas las edades, especialmente niños y jóvenes, se dan cita diariamente en ella. Este espacio cálido de bullicio sigiloso es mucho más que un depósito abarrotado de libros o una sala silenciosa de lectura, es una incubadora de interés cultural, un hervidero de ansias, un criadero concentrado de inquietudes. Y el bibliotecario es en gran medida el responsable.

Esta biblioteca arranca en 1978 en el regio caserón del siglo XVI en el que estuvo ubicada la cátedra de Latinidad. Desde 1989 el responsable es Alejandro Caínzos, entonces un joven licenciado en Historia contemporánea, que encuentra por casualidad la plaza cuando buscaba su camino por los entresijos de la investigación. Hoy, 27 años después de que el encanto del libro encandilase sin remedio y para siempre a este hombre, la biblioteca municipal se ha convertido en un activo punto de encuentro, un eje generador de corriente cultural por el que pasan cientos de personas con el único afán de ampliar y mejorar su comprensión del ser humano, su conocimiento del entorno y su visión del mundo.

Desde el primer momento Alejandro se sorprende de la satisfacción que le produce poder atender la demanda de cultura por parte del público y poner a su alcance herramientas que contribuyan a su formación y, en consecuencia, a su felicidad. Con esas premisas acomete un conjunto de acciones enfocadas a la dinamización de la actividad cultural, arranca campañas de animación a la lectura, pone en marcha bibliotecas itinerantes por las aldeas, promueve presentaciones de libros, charlas y coloquios o propone la recuperación de fotografías en la comarca eumesa, con el fin de crear una memoria popular que preserve en el tiempo la actividad y los protagonistas de la vida local.

Organiza un concurso anual de cuentos, Vila de Pontedeume, en colaboración con su gran amigo Agustín Fernández Paz, miembro de la Real Academia Gallega y autor de numerosas obras de literatura infantil y juvenil, que se convierte en el galardón de literatura para jóvenes con más solera de Galicia. Otro gran acierto surge de su interés en potenciar la investigación y el conocimiento de la historia local. Para ello impulsa en 1994 la publicación de Cátedra, revista eumesa de estudios, junto a Carlos de Castro, Francisco Correa Ares y Sindo Vilariño, una publicación que desde el comienzo tiene una gran acogida y ha despertado el interés de muchos investigadores por la villa de los Andrade.

Biblioteca de Potedeume
Biblioteca de Potedeume (A Coruña).
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