Un tercio de los trabajadores no se concentra en sus oficinas

Las distracciones en el trabajo se han convertido en la norma en lugar de la excepción. Según un estudio realizado por Steelcase, una compañía especializada en equipamiento de espacios de trabajo, un tercio de los trabajadores del mundo no logra concentrarse en sus oficinas.

Las conversaciones en voz alta, seguido de los compañeros charlatanes y la sobrecarga de e-mails son las principales causas de distracción en el trabajo. Si a ellas unimos las llamadas de teléfono, el WhatsApp, las interrupciones de los jefes o las distracciones mentales, el resultado es que cada empleado pierde una media de 86 minutos de su tiempo de trabajo. Si multiplicamos ese tiempo por día y trabajador, la conclusión arroja una pérdida de tiempo ingente que, traducido a dinero, supone un impacto más que evidente en la cuenta de resultados de cualquier compañía.

El silencio, la privacidad y el aire fresco son los tres principales elementos que demandan los empleados para estar más concentrados, aunque en el acto de concentrarse y atender tiene mucho que ver nuestro cerebro. Para entenderlo, Steelcase ha llevado a cabo una investigación con neurocientíficos estadounidenses que desvela las claves para que los trabajadores se concentren mejor. Los resultados de estos descubrimientos han inspirado nuevas perspectivas y han dado lugar a sorprendentes ideas sobre cómo los entornos de trabajo, cuando se diseñan correctamente, pueden ser una herramienta eficaz y productiva que ayude a los trabajadores a gestionar mejor su tiempo.

Las conversaciones en voz alta y los compañeros charlatanes son las principales causas de distracción

La investigación ha revelado que existen multitud de mecanismos biológicos que influyen en la actividad de la atención más allá de la corteza prefrontal, considerada como el CEO del cerebro. Uno de esos otros factores importantes que inciden en la atención es nuestro estado psicológico, porque cuando fluctúa, también lo hace nuestra atención. Cuando estamos cansados y aletargados nos cuesta controlar nuestra atención y, cuando estamos excitados, nuestras mentes pasan de una cosa a otra constantemente.

Otro sistema clave del cerebro que afecta al nivel de atención y alerta mental es el sistema límbico, que nos anima a prestar atención a los estímulos que provocan miedo o entusiasmo. Es decir, las distintas partes del cerebro relacionadas con la supervivencia. John Medina, biólogo de desarrollo molecular de la Washington State University, explica que “el cerebro humano responde de manera natural a lo inesperado, lo que hace que seamos muy fáciles de distraer”.

El móvil, el WhatsApp, las interrupciones de los jefes o las distracciones mentales hacen perder mucho tiempo a los empleados de las oficinas.
El móvil, el WhatsApp, las interrupciones de los jefes o las distracciones mentales hacen perder mucho tiempo.

Pero no todas las distracciones son externas, también nos distraen nuestros pensamientos y preocupaciones internas. Los neurocientíficos que han participado en este estudio han descubierto que la corteza prefrontal media es la que da lugar a los lapsos de atención generados internamente y es la que se activa a través de pensamientos sobre nosotros mismos o sobre otras personas.

La atención también es una función de la orientación motriz, en tanto y cuando más cerca estemos del estímulo sensorial, más fácil nos resulta prestar atención. Eso explicaría, por ejemplo, porque a los estudiantes que se sientan más cerca del profesor les cuesta menos prestar atención que a los que se sientan lejos.

Cómo funciona el cerebro en el trabajo

Resulta prácticamente imposible mantener la concentración activa durante las 8 horas diarias de trabajo o más. El motivo es que la concentración es un recurso limitado. Igual que el resto de nuestro cuerpo, el cerebro consume energía que obtiene a través de la glucosa y el oxígeno. Las actividades como el análisis, la priorización, la planificación y otros tipos de pensamiento crítico consumen grandes cantidades de energía y, a medida que el suministro de energía se reduce, el cerebro, que consume hasta el 20% de esa energía, se cansa. Sin embargo, el ser humano ha desarrollado mecanismos fisiológicos para no desperdiciar ese suministro limitado. Por ese motivo, cuando la corteza prefrontal se enfrenta a una tarea compleja aumenta la tendencia a distraernos. Es un sencillo mecanismo de ahorro de energía.

El problema viene cuando intentamos seguir concentrados cuando nuestro cerebro está cansado. El resultado es que hay muchas distracciones y al final evitamos las tareas complejas, aprendemos poco, recordamos menos y cometemos errores.

Aprender a concentrarse

Uno de los descubrimientos más brillantes de la neurociencia es la neuroplasticidad. Es decir, la prueba de que las personas pueden cambiar la estructura física de sus cerebros creando, reforzando y consolidando las redes neuronales. Esto se traduce en que, en lugar de sucumbir constantemente a las distracciones porque estamos intentando retener en nuestra mente muchas cosas al mismo tiempo, tenemos oportunidades reales de entrenar al cerebro para que adopte hábitos positivos.

Parte del problema de la distracción y de su resolución, reside en nosotros mismos. Si cambiamos nuestros hábitos, podremos obtener un mayor control sobre nuestros cerebros y, por ende, sobre nuestras vidas.

Los trabajadores pierden una media de 86 minutos diarios debido a las distracciones

Cuando necesitamos concentrarnos mucho en una tarea, es importante que evitemos las distracciones no deseadas, apagando el teléfono durante un rato y revisando cómo gestionamos el día o descansamos mejor. La premisa primordial para que un entorno laboral favorezca la concentración es que proporcione a los trabajadores un rasgo de espacios diferentes que les permita elegir dónde y cómo trabajar en función del tipo de actividad que estén realizando y el nivel de concentración que requiera. De este modo, los empleados podrán seleccionar el nivel adecuado de control de los estímulos y de la información. Hay personas que logran concentrarse en un ambiente bullicioso como una cafetería, aunque en la mayor parte de las ocasiones, los trabajadores necesitan silencio para llevar a cabo una tarea que le exija concentración. En la diversidad está la clave.

Aunque la autorregulación es necesaria para mantener bajo control la atención es importante señalar que las distracciones pueden ser oportunidades para dar a nuestro cerebro el respiro que necesita para poder seguir manteniendo la atención. Poder acceder fácilmente a los compañeros de trabajo, a lugares donde comer y a espacios para descanso, ayuda a los trabajadores con exceso de carga cognitiva a adquirir una nueva perspectiva, a regenerar su cerebro y a buscar energía para seguir concentrado en el trabajo.

Cambiar de posturas

Está demostrado que, tanto en el proceso creativo como de concentración, la postura física juega un papel fundamental. El movimiento aumenta la atención mediante el bombardeo de oxígeno y sangre fresca a través del cerebro y la liberación de hormonas positivas. Por ello, las oficinas deben ofrecer mobiliario versátil que permita trabajar tanto de pie como sentado o, incluso, que te permita hacer ejercicio a la vez que trabajas. El estudio, finalmente, también enfatiza sobre la necesidad de que las oficinas ofrezcan zonas donde los trabajadores puedan estirar las piernas y pasear para activar el cerebro.

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