Tecnología y rehabilitación, retos inmobiliarios del 2017

Por Enrique Losantos, CEO de JLL España.-

Despedimos un año intenso desde el plano nacional, en el que hemos vivido varios hitos informativos que tendrán su repercusión en años venideros y que, al mismo tiempo, han tenido y tendrán un impacto desde el punto de vista del sector inmobiliario.

A lo largo de estos meses hemos atravesado todo un periodo de incertidumbre política, la formación finalmente de un Gobierno que necesitará de diálogo en la legislatura, el ‘sí’ al Brexit en Reino Unido, la victoria del candidato republicano en las elecciones presidenciales de EE.UU.… Acontecimientos que han copado portadas y que desde el punto de vista del sector hemos vivido con intensidad. Al fin y al cabo, cuando hablamos de inmobiliario hablamos de un motor de la economía, destino de inversiones y generador de puestos de trabajo.

El inmobiliario español se mantiene fuerte, estable y continúa la senda de recuperación

Por esta razón, conviene resaltar un mensaje principal y contundente: a pesar de los vaivenes de la actualidad, el mercado inmobiliario español se mantiene fuerte, estable y continúa la senda de recuperación que inició en 2014. Y como muestra, no hay más que ver los datos, con una previsión de cerrar el año con más de 8.000 millones de euros invertidos en activos no residenciales. Una cifra que habla por sí misma.

Apetito para financiar

Un camino de crecimiento, como decimos, que se inició en 2014 y al cual han contribuido diversos factores. Por una parte, la flexibilización en el acceso a la financiación para aquellos inversores profesionales que basaron sus incursiones en el mercado en rigurosos análisis de mercado y de negocio, y no en una mera intuición. De hecho, una reciente encuesta que elaboramos desde JLL reflejó que las entidades bancarias disponen de un gran apetito para financiar proyectos inmobiliarios, en especial para inmuebles de entre 15 y 50 millones y por un 50%-60% del valor del activo, pero siempre con unos criterios de financiación conservadores.

Asimismo, el impulso por parte de la administración pública a las Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión Inmobiliaria (Socimis) fue un catalizador determinante para dar oportunidad a los inversores –principalmente internacionales– de encontrar vehículos a través de los cuales canalizar sus inversiones, en un mercado cada vez más interesante como es el español.

En base a lo conseguido hasta ahora, sumado a las posibilidades que ofrece nuestro país y el mercado, el inmobiliario español cuenta con las bases para que 2017 sea otra vez un excelente año.

Sin embargo, todo esto no quiere decir que ya esté todo hecho y no tengamos deberes por hacer. Desde el sector aún nos enfrentamos a grandes retos, que bajo mi punto de vista enfocaría en dos líneas principales: la falta de producto de calidad y la irrupción de la tecnología.

Nos enfrentamos a grandes retos: la falta de producto de calidad y la irrupción de la tecnología

En el primero de los casos, estamos ante un problema que impide atender la demanda de posibles inversores y compradores que, aún estando interesados en adquirir activos en España, no encuentran el producto que responda a sus necesidades. Una dificultad que afecta a todos los sectores del mercado, ya sean oficinas, como centros comerciales o naves logísticas, y cuya solución sin duda pasa por la rehabilitación. Es imprescindible que desde el sector apostemos por llevar a cabo reformas integrales de aquellos activos más obsoletos, permitiendo su reposicionamiento en el mercado y su adaptación a los requerimientos del siglo XXI.

Y siguiendo esta línea llegamos precisamente al segundo escollo que tendrá que atravesar el sector los próximos años: la irrupción de la tecnología. El Big Data, el Internet de las cosas, las últimas aplicaciones y sistemas tecnológicos…, serán elementos fundamentales que tendrán que integrar los activos inmobiliarios.

Las oficinas deberán ser espacios inteligentes que respondan a las necesidades de los empleados; del mismo modo que los centros y locales comerciales deberán adecuarse al e-commerce e implantar nuevos sistemas de venta y de experiencia dentro de las tiendas, o las plataformas logísticas deberán usar la tecnología para gestionar sus cadenas de distribución.

Lo digital forma parte de nuestro día a día y el sector inmobiliario no puede quedar al margen de esta realidad. Debemos asumir que el inmobiliario del mañana es un inmobiliario tecnológico.

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